Hoy recibimos una llamada a despertar la conciencia. Jesús habla con fuerza porque ve que la gente sabe leer los signos del cielo ?las nubes, el viento, el calor? pero no sabe leer los signos de Dios en la vida. Saben cuándo lloverá, pero no reconocen cuándo Él mismo está pasando por su historia. Es por lo que les llama ?hipócritas? no como insulto, sino como sacudida. Les dice, en el fondo: ?Sois capaces de prever el tiempo, de planificar vuestra vida, pero no sois capaces de ver lo que Dios está haciendo ahora mismo delante de vuestros ojos.? Es un reproche que sigue siendo actual. Vivimos pendientes del tiempo, de las noticias, del móvil, de los planes de mañana? pero a veces no sabemos leer el presente como lugar de encuentro con Dios.
Interpretar el ?tiempo presente? no es adivinar el futuro, sino descubrir qué nos está diciendo Dios en lo que vivimos hoy: en lo que nos alegra y en lo que nos duele, en los retos personales, en los cambios de la sociedad, en las personas que cruzan nuestro camino. Es tener una mirada creyente sobre la vida.
Luego Jesús añade la imagen del adversario y el juez. Parece otro tema, pero en realidad está hablando de lo mismo: no esperes al final para hacer las paces, para rectificar, para amar. No dejes para más tarde lo que puedes reconciliar hoy. Es como si dijera: ?No vivas dormido pensando que ya habrá tiempo; actúa ahora.?
El evangelio de hoy podría ser una llamada a acercarte a alguien con quien estás distanciado, pedir perdón antes de que el orgullo se endurezca, o resolver un conflicto antes de que se haga más grande. Jesús nos invita a vivir despiertos, responsables, atentos al momento presente, porque es ahí donde Dios nos habla y donde se juega nuestra conversión.
Este evangelio es, en el fondo, un llamamiento a la lucidez. Jesús nos dice: ?No vivas de manera automática. Mira a tu alrededor y dentro de ti. ¿Qué está haciendo Dios en tu vida hoy? ¿Qué te pide ahora?? Porque reconocer el paso de Dios en el presente es la mejor manera de preparar el corazón para el futuro.
La identidad del voluntario de Cáritas le viene dada por el ser cristiano que nace del sacramento del bautismo y de la fe que tiene como un don de Dios. Desde Cáritas entendemos la acción voluntaria como:
El compromiso gratuito y desinteresado de los voluntarios y voluntarias que colaboran con Cáritas garantiza, junto a la participación de profesionales experimentados, la calidad y efectividad de las acciones que desarrollamos a favor de los colectivos excluidos de nuestra sociedad.
Cuando hablamos de Voluntariado, nos referimos algo más que a la acción voluntaria. Es acción, pero también su motivación y, sobre todo, su impronta, su capacidad transformadora de la realidad y de la persona voluntaria.
Coordinador: David Perez
Proyectos:
Comedor Solidario: David y Maria de Perez.
Ropero Parroquial: María Castellano (Kina)
Pastoral de la Salud: Lic. Fátima Hernández.
Secretaria
Lunes a Sabado
Hora: 7 am. a 9 am.
Asistencia Espíritual
Lunes a Sabado 9 am a 12m y de 4 pm a 5pm.
Lugar: Puente Azul.